Acciones de paz es un proyecto que busca, a través de la autoorganización ciudadana y de procesos de construcción colectiva, promover la recuperación y revitalización de lugares públicos olvidados, abandonados, infrautilizados, o que estén siendo usados para fines inapropiados en el departamento de Nariño. La autoorganización entendida como un proceso en el que alguna forma global de orden o coordinación surge de las interacciones locales entre los componentes de un sistema inicialmente desordenado[1], la construcción colectiva entendida como la participación activa en función de un logro común, donde la corresponsabilidad es base de la relación constructiva y el espacio público como el territorio donde cualquier persona tiene derecho a estar y circular libremente, ya sean espacios abiertos o cerrados, que cuentan con unas dimensiones físico-territoriales, políticas, sociales, económicas y culturales.

Para llevarlo a cabo han previsto tres fases: descubrimiento, creación y acción.

Descubrimiento

La base de esta fase es la identificación de espacios que por diferentes motivos, principalmente la guerra que ha afectado el país, han perdido su uso, convirtiéndose en no-lugares, es decir, lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares” [2], los cuales son un claro reflejo de la situación en la que se ha visto envuelto el país durante largos años.

En todo el proceso se busca una implicación efectiva por parte de los vecinos, juntas de acción comunal, colegios, universidades, administración, etc., para que en la toma de decisiones que afectan al espacio participen el mayor número de agentes posibles. La recuperación y revitalización de estos espacios debe llevarse a cabo por la acción conjunta de estos, esto implica que todos deben aportar voluntad, iniciativa, diálogo y, en su caso, recursos y apoyo administrativo.

A través de la implementación de la metodología feeling (que ayuda a generar procesos de innovación de manera efectiva, combinando el desing thinking -pensamiento de diseño-, con la creatividad nacida desde las realidades del contexto) se localizan y mapean, con ayuda de la comunidad, los espacios públicos subutililizados y se identifican, entre estos, los lugares más relevantes para la vida cotidiana de los habitantes del municipio teniendo en cuenta los aspectos culturales, deportivos, ambientales, etc., del territorio.

Todo el proceso se desarrolla de manera participativa y colaborativa. Como evidencia y para su posterior réplica, al final de la fase se crea un manual que va a estar disponible para la descarga de manera libre y abierta.

Creación

Una vez localizados y seleccionados los lugares que van a ser recuperados, se inicia la fase de creación que se basa en la colaboración ciudadana. La idea es incluir y comprometer a los ciudadanos, empresas y demás actores para que aporten su conocimiento y/o mano de obra, en el desarrollo de los nuevos espacios.

Estos espacios deben ser pensados y diseñados por sus usuarios reales y potenciales. Se ponen a disposición de estos materiales y manuales de construcción open source de varios modelos de mobiliario de diferentes dimensiones humanas (política, social, cultural, ambiental y lúdica), no es obligatorio que estén todos presentes, pero sí se sugiere que así sea, ya que la idea es fomentar los espacios de paz, donde todas personas puedan involucrarse y aportar de manera horizontal haciendo uso de herramientas libres. Se busca crear espacios que pongan en relevancia la inteligencia colectiva y compartida y que permitan reflexionar sobre el “procomún”: los bienes que son de nadie y de todos al mismo tiempo.

Los espacios recuperados deben convertirse en zonas compartidas que se diseñen así mismas. Son alternativas de las nuevas dinámicas que se presentan en la región: los ciudadanos se convierten en agentes activos y propositivos que diseñan y construyen su propio entorno, que son conscientes de los espacios en los que habitan, siempre con el apoyo de la administración, pero no subordinados a esta. No puede haber una resignación a la perdida de espacios públicos, se necesita esfuerzo, tenacidad y compromiso para no perder definitivamente estas áreas, que ya han sido abandonadas una vez.

Todos los diseños del mobiliario quedan disponibles para que puedan ser utilizados como modelo y replicados en otros lugares.

Acción

Es la fase más importante pues, aunque la base de todo el proyecto es la colaboración ciudadana, es en aquí cuando la implicación debe ser más fuerte, es el periodo de activación de los espacios y del mobiliario construido, en la que los ciudadanos efectivamente y sin la supervisión de ninguna entidad deben trabajar en el territorio, hacerlo suyo y evitar que vuelva a perderse. El objetivo es la autogestión ciudadana de espacio recuperado. Los espacios contarán con una infraestructura abierta diseñada por y para la comunidad en la que desarrollarán actividades que fomenten la paz, la solidaridad y la integración de todos los habitantes del lugar. Las zonas recuperadas deben estar en constante rediseño, evolución ya que deben ser repensados continuamente y adaptarse al quehacer diario de sus vecinos.

Proyectos pilotos

En la actualidad existen dos proyectos pilotos, uno en Tumaco y el otro en Ipiales, en los cuales se han implantado la primera y la segunda fase respectivamente, con la colaboración de los ciudadanos, las juntas de acción comunal, colegios y la administración, entre otros.

En ambos municipios se han llevado a cabo talleres de socialización y planeación del mapeo, en los que se han localizados varios espacios que pueden ser recuperados y, teniendo en cuenta las características de los mismos, con unos requisitos previos y con otros que surgieron a raíz de la colaboración ciudadana, se han seleccionado los dos en los que se está trabajando en este momento: uno en el barrio Centenario de Ipiales, conocido como parque infantil Centenario, y el Polideportivo La Ciudadela, en Tumaco.

La localización de los espacios se hizo mediante un cicloruta, actividad en la que participaron unas 60 personas en Tumaco y unas 30 en Ipiales. Con esta actividad se esperaba, no solo localizar las zonas infrautilizadas, si no también dar visibilidad al proyecto, la búsqueda podría haber sido hecha por parte de arquitectos y expertos, pero son los ciudadanos de a pie los que conocen sus barrios y la lógica con que estos funcionan.

A lo largo del proceso, en el que se lleva trabajando desde noviembre de 2016, han surgido multitud de ideas, aunque también de inconvenientes como retrasos por el clima y las lluvias, o malos entendidos, pero con diálogo se ha conseguido avanzar: el reto fundamental de este proyecto es que la gente, los ciudadanos, sea cual sea su implicación, entiendan que los espacios públicos de la ciudad son propios, que forman parte fundamental de la vida diaria de cada uno de ellos y por eso es necesario que tomen partido de manera activa de las actividades que en ellos se realizan, que permiten que estos espacios se conviertan en zonas de paz donde el respeto mutuo es lo más importante.

Valores

Como se he ido explicando a lo largo de este texto este proyecto cuenta con unas expectativas y unos valores fuertes gracias a los cuales se espera crear los cimientos de una conciencia ciudadana de los espacios públicos y su uso. En resumen, los principios más importantes, aunque no los únicos de este proyecto son los siguientes:

  • La paz es la base de todo el proyecto, los espacios y su uso fomentan la paz, el dialogo y la tolerancia entre todos los agentes que son parte de y que utilizan el espacio.
  • La rehabilitación de los espacios infrautilizados se hace con un diseño y propuestas que permitan repensar y rehabilitar el modelo de la ciudad.
  • Los conflictos se ven desde otro enfoque, promoviendo acciones de integración de los espacios.
  • Se incluye al mayor número de agentes posible.
  • Se busca el empoderamiento ciudadano.
  • Las acciones que se llevan a cabo nunca están concluidas, son permanentes y están en continuo cambio.
  • El espacio se regula por el sentido común y la escala de barrio.
  • Los lugares se reactivan con instrucciones de montaje con licencias Creative Commons y con diseño abierto, replicable y evolucionable.
  • La construcción del espacio se realiza mediante procesos directos y entornos pedagógicos.
  • La comunicación es explicita y transparente en todos los procesos que suceden y sobre cómo suceden.
  • Se crean espacios de interlocución de la ciudadanía con la administración que facilitan la construcción participativa del espacio.
  • El espacio recuperado es útil para plantear posibles nuevos procesos en distintas partes de la región.
  • No hay un autor, constructor o propietario de las zonas recuperadas, el mismo espacio se autogestiona y es el responsable de lo que sucede en el mismo.
  • Se optimizan al máximo los recursos de los espacios a través de políticas de segundas vidas.

Futuro

Se espera que este proyecto sea implantado en otros municipios del departamento y que las zonas recuperadas se conviertan en espacios activos en los que se realicen de manera continua actividades por y para los ciudadanos.

Deben convertirse en espacios de paz, donde el dialogo y los intereses comunes de los ciudadanos primen sobre los intereses privados. Zonas donde se tengan en cuenta todas las opiniones y las decisiones se tomen de forma conjunta y en la que la implicación de todos sea la base de la convivencia ciudadana.

Acciones de Paz se realiza gracias a

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[1] Luhmann, N. (1986, 1989). Ecological Communication. University of Chicago Press. Chicago.

[2] Augé, Marc (1996). Los “no lugares”. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Editorial Gedisa: Barcelona, 1996.